lunes, 18 de octubre de 2010

El pozo (Juan Ramón Jiménez)


El pozo

¡ El pozo !... Platero, ¡qué palabra tan honda, tan verdinegra, tan fresca, tan sonora! Parece que es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta llegar al agua fría.
Mira; la higuera adorna y desbarata el brocal. Dentro, al alcance de la mano, ha abierto, entre los ladrillos con verdín, una flor azul de olor penetrante. Una golondrina tiene, más abajo, el nido. Luego, tras un pórtico de sombra yerta, hay un palacio de esmeralda, y un lago, que, al arrojarle una pierda a su quietud, gruñe y se enfada. Y el cielo, al fin.
(La noche entra, y la luna se inflama allá en el fondo, adornada de volubles estrellas. ¡Silencio! Por los caminos se ha ido una vida a lo lejos. Se escapa por el pozo el alma a lo hondo. Se ve por él como el otro lado del crepúsculo. Y parece que va a salir de su boca el gigante de la noche, dueño de todos los secretos del mundo. ¡Oh laberinto quieto y mágico, parque umbrío y fragante, magnético salón encantado!)
—Platero, si algún día me echo a este pozo, no será por matarme, créelo, sino por coger más pronto las estrellas. Platero rebuzna, sediento y anhelante. Del pozo sale, asustada, revuelta y silenciosa, una golondrina.

y vuelvo a caer (Florencia Bolan)

Siento
       que
              caigo

que nunca, nunca más podré levantarme

siento
         que
               caigo

que nadie vendrá a ayudarme
                           a salvarme

siento que caigo

estoy en una cueva

                                  oscura
                                                   sin salida

lunes, 4 de octubre de 2010

haiku (Lucía Bustamante)

Cae la tarde
y ya no te encuentro
te pierdo en mí

De lo más pequeño al cielo (Florencia Bolan)





Mi mano levanta en vano la piedra
del anciano y ya sin vida árbol.
Su pájaro de la guarda inútilmente lo protege.
El viento de invierno lo tira al suelo.
Una nube sobrevuela su desgracia.
Una desgracia que no existe,


que el cielo inventa

lunes, 13 de septiembre de 2010

Los frutos y el perro (Daniela Longhi)


A partir de la lectura de Esteparia de Natalia Litvinova:



Mi perro lo único que hacía era ladrar y temblar frente al televisor.


El diariero todas las mañanas traía el periódico a la puerta y el perro lo recogía de la nieve

y lo entraba en la casa.


Regresaba de su paseo con una pluma en el rostro y nadie sabía por qué.


En verano traía un hueso y una golosina de frambuesa.


Le fascinaban los frutos maravillosos


Mi madre y el perro recogían las manzanas del parque.


It s my life (Florencia Bolan)


A partir de la lectura de Esteparia de Natalia Litvinova:



Mi abuelo lo único que hacía era comer, beber y dormir.


Mi padre todas las mañanas tomaba su desayuno, se cepillaba los dientes

me daba un beso y barría la nieve.


Regresaba con un ramo de flores y un moño color turquesa.


La cabellera de mi padre tenía canas, empezaba a avejentarse.


Mi abuelo golpeaba su cabeza calva como tratando de recordar


Un día mi padre murió.


Lloré la clave del silencio.

gómel (Natalia Litvinova)


mi abuelo lo único que hacía era afeitarse y temblar

frente al televisor.


mi padre todas las mañanas se perdía en el campo,

transformado en un punto tridimensional de la nieve.


regresaba con una sonrisa mística en su rostro y nadie

sabía por qué.


en verano también esa misma sonrisa y frutillas

en sus manos, en primavera frambuesas.


la sonrisa de mi padre traía frutos maravillosos.


mi abuelo temblaba cada día más, su cabeza recaía

como mandolina y se erguía como un piano.


un día mi padre regresó con manzanas


mi abuelo dio con la clave del silencio.